Oct
23
La tienda que más visito es la ortopedia. Me gusta estar al tanto de las novedades, nunca se sabe cuando vas a necesitar una prótesis. Llámame maniático, pero me quedo más tranquilo sabiendo que hay repuestos de, prácticamente, todas las partes del cuerpo.
Todo empezó en el 77, en un viaje que hice a Tudela. Crucé España haciendo autostop, y no me podía quitar de la cabeza que si, en lugar de tener las piernas curtidas por el sol y el salitre, hubiera tenido el muslamen de la Jacinta, la del pueblo, con su piel tersa y blanca, hubiera sufrido mucho menos.
En aquel viaje me dio tiempo a diseñar una idea revolucionaria. Diseñaría unas piernas de repuesto para cada persona, con un sencillo mecanismo se engarzarían en la parte trasera de los muslos y así, en una posición parecida a estar de cuclillas, las piernas postizas podrían hacer todos aquellos trabajos que nos da pereza realizar con las nuestras.
Habría piernas sin varices para ir a la playa, otras piernas que fueran especialistas en quedarse dormidas, para cuando hiciéramos un viaje largo en tren y otras con los pies planos para poder libarse del servicio militar.
Estaba tan convencido de la historia que comencé a diseñar piernas para cada situación, unas aristocráticas, para las reuniones en sociedad, otras para los trabajadores que no tienen tiempo de descansar, para que pudiesen, al menos, colocar los pies encima de la mesa. Incluso pensé en unas desechables, para todos aquellos que se las llenan de barro trabajando en el campo.
Pero la avaricia rompió la tibia. Claro, al ver el negocio seguro, empezó la estampida. Comencé a pensar en brazos largos para coger la sal sin levantarse de la mesa y en orejas diminutas para poder espiar conversaciones en los bares. Al final no supe centrar la idea, y todas las puertas a las que llamé, se cerraron antes de empezar a contar los detalles.
Pero creo que ahora ya estoy en disposición de retomar las negociaciones. He finalizado el diseño de unas manos que son capaces de hacer croquetas exactamente iguales a las que hacía mi madre.
Desdentado





Que pena que no haya ortopedias bonitas para las chicas guapas…
Caspitas! Qué bien pensado!
Perdón, quería decir cáspitas (caspitas son caspas pequeñas).
te ruego me encargues dos cabezas en mejores condiciones de las que tenemos y con total garantía de cambio. un beso tu padre y abuela.