Oct
31
No soy puntual, nunca lo he sido. Pero tampoco impuntual. Por eso odio de manera irracional a la gente exigente con la puntualidad.
La gente es estricta con los horarios sobre todo cuando son los de su trabajo. Se vuelven irascibles los puntuales por tener que salir diez minutos más tarde de trabajar. Y si por un casual tú eres la persona que está al otro lado de la ventanilla durante ese lapso temporal, prepárate porque su ira se cernirá sobre todo tu cuerpo, hasta rebosar.
A menudo pensamos que este tipo de maltrato se merece que pongamos una reclamación, y la mayoría de las veces no la ponemos por miedo a hacer el ridículo.
Por eso proponemos desde pon una croqueta en tu vida un nuevo concepto. La protesta creativa.
Sabemos todos que si rellenamos una hoja de reclamación por el trato que nos dispensaron en el ayuntamiento, no va a llegar a ninguna parte. Pero si alguien se dedica, todos los días durante un mes, a visitar el ayuntamiento vestido de mimo y, sin mediar palabra, entrega una copia de la protesta en el despacho del secretariado de alcaldía, la cosa puede que cambie.
Si, en vez de esperar con los brazos cruzados a que llegue el permiso de obras que pedimos hace más de tres meses, colocamos un ladrillo diario en la puerta pertinente, al menos haremos que el arquitecto municipal se acuerde de nuestros trámites.
Este tipo de estrategias las podemos utilizar en todas las edades, por ejemplo, si hay un niño al que le quitan el bocadillo, puede decírselo al maestro, pero también puede llenarlo de tierra antes de entrar al colegio. O si eres anciano y no te hacen caso en el centro de salud, puedes ir a pedir cita con un megáfono, para que todo el mundo se dé cuenta de que no te atienden.
La vez en que he tenido la mayor necesidad de protestar, fue cuando pregunté en un bar si las croquetas eran caseras y aún asegurándome que las hacían ellos, era falso.
Estuve pensando en abrir el frigorífico donde guardaban las cremas catalanas y lamerlas todas, pero era muy arriesgado, así que, como castigo, copié cien veces en los espejos del aseo: Croquetas caseras, son las que hace mi madre.
Desdentado




Ésto me hace pensar…
¿Cómo protestarías si estás dos semanas esperando a que el fontanero venga a reparar el retrete averiado?
Tal vez llenándole el portal de “croquetones”…