Nov
11
DOLOR DE MUELAS
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Leer el periódico me da dolor de muelas.
No, no es que me duelan las noticias, ni los resultados de segunda división, que va. Es que cada vez que leo una palabra que no conozco, me da un leve acceso de rabia que canalizo apretando los dientes de arriba fuerte contra los de abajo.
Pero lo que hoy me pasa no es por el periódico, es simplemente que me ha movido la muela del juicio. Y además pienso que está relacionado estrechamente con la llegada de la luna llena.
He llegado a la conclusión que el influjo de la luna no se ciñe exclusivamente a las mareas y los hombres lobo. Es tal el encanto que desprende que nos llega a los adentros, e incluso las muelas quieren salir a ver que es aquello tan redondo que se posa en el centro del firmamento.
Las fases de la luna, según dicen los que entienden, pueden hacer que los ajos se den la vuelta en la tierra y que en vez de sacar mata, se conviertan en escarabajos. Bueno, o a lo mejor no. Lo que sí es cierto es que hace dos meses, justo el día en que había luna llena, traté de hacer una bechamel para las croquetas del cocido y no hubo manera que aquello atara. No sé si fue la luna llena o que no tenía harina y le eché un par de paquetes de sopas de sobre. No sé.
Lo peor del influjo de la luna es que por mucho que te escondas, siempre te alcanza. Dicen algunos expertos que la única manera de repeler los impulsos que crea su influencia es rebozándote entero. Voy a untarme con huevo y pan rallado, a ver si por lo menos puedo cenar esta noche, que tengo asadura y sólo la hago cuando se acerca la luna llena.
Desdentado



