¡El croquetalismo ha llegado!

DISPENSADORES

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Tengo que reconocer que me gusta ir a los bares, hay algo en sus barras de madera, en sus suelos pegajosos y en los ambientes llenos de humo que me atrae. Y me gusta salir a cenar a los bares. No sólo por no tener que cocinar ni fregar, no, es algo más romántico, es algo festivo. Cada vez que ceno en un bar es como la primera vez. Me pongo nervioso, leo y releo la carta como si no supiera los platos que más me gustan.
Pero no todo es alegría y buen humor cuando ceno fuera. Hay que ser objetivo y saber que existen defectos hasta en los lugares que más queremos.
Al principio pensaba que lo único odioso que podías encontrar en el bar, era que las croquetas llevaran demasiada nuez moscada. Nunca me atrajo el sabor áspero de la nuez moscada, pero soy considerado y trato de pasar por alto que existan personas con gustos extraños que consideren que aquello potencia el sabor de las croquetas. Otra historia es cuando abusan de dicha especia, condimentan en demasía el plato y las croquetas acaban haciendo gusto, exclusivamente, a nuez moscada.
Me ha costado superar aquello, pero hoy en día hay cosas que me sublevan todavía más.
Creo que estoy en disposición de sacar a la luz el punto flaco de los bares. No lo hago con acritud. No pretendo con esto enervar a nadie, ni sacar los colores a los hosteleros. Simplemente pretendo ser la voz de los clientes que, entusiasmados, salen con la intención de pasar un buen rato y cuyos sueños son truncados en el lugar que se las prometían más felices.
No existe ningún papel para secarse las manos, en ningún bar del mundo, que no se rompa cuando tratas de sacarlo de la expendedora con las manos mojadas. Todavía no he descubierto si el problema está en la consistencia del propio papel, o es que el diseño del dispensador  no es el apropiado.
Además, si en su lugar, hay una máquina de aire caliente, el problema se agudiza, puesto que, cuando no se para enseguida, consigues quemarte las manos sin que el agua se haya extinguido.
Tal vez la solución a este tema sea colgar un pantalón junto al lavabo, puesto que al final es el lugar donde todos nos secamos las manos.

Desdentado

Comentarios

Un comentario en “DISPENSADORES”

  1. Una croqueta de garbanzos dice

    Totalmente de acuerdo. Pero aún mejor sería poner a una moza (o mozo en el caso del aseo de señoras) que llevara puestos esos pantalones y que presentara un interesante trasero en donde secarnos (que es donde casi todo el mundo se seca y limpia las manos, en el trasero del pantalón). Seguro que nos lavaríamos más las manos. Cochinos.

    Escrito el 20 Noviembre 2008 a las 20:57 h.

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