Nov
26
Esta semana he vuelto a comer galletas maría, hacía más de cinco años que nos la probaba. No es que me disguste su sabor, ni su textura. Es simplemente que empecé a probar otras cosas.
Siguen siendo tal y como las recordaba. Tostadas, de crujido intenso, el único problema es, que se siguen deshaciendo muy pronto cuando las mojas en la leche caliente.
Ocurre con las galletas como con las croquetas. Nacieron en el principio de los tiempos, seguramente antes de que se inventara la fotografía y los chocapic. Pero la persona que nos dejó su legado quedó recluida en el olvido, sin pasar al imaginario colectivo como lo que realmente fueron, pioneros en el difícil arte de la gastronomía.
Estoy completamente convencido de que las historias de vida del inventor de la croqueta y la de las galletas maría fueron similares. Seguramente eran personas normales preocupadas por su bienestar y el de los que tenían a su alrededor. Su error fue que pecaron de innovadores, de atrevidos. Se lanzaron de lleno a la aventura de mezclar alimentos que anteriormente sólo se cocinaban por separado. Trataron de moldear la materia prima de que disponían a su imagen y semejanza. Jugaron a ser creadores de un universo que nadie, antes de que ellos lo soñaran, se había atrevido a imaginar.
Pensaron que podían hornear una masa dulce y darle forma redonda, u ovalada. Pensaron que podían rebozar la bechamel y darle forma redonda, u ovalada. Se fijaron en la naturaleza y pensaron que podían imitarla en su estilo culinario.
Pero la gente que les rodeaba no estaba preparada para un cambio tan radical. Ambos fueron rechazados, llamados herejes y repudiados por sus familias. Así se pretendió condenar al olvido aquellos manjares prohibidos.
Pero la realidad fue que, de manera clandestina, los que conocían las recetas, se juntaban en pequeñas reuniones y preparaban croquetas y galletas. Los ingredientes los memorizaban y los trasmitían a sus descendientes. Hasta hoy.
Desdentado




Hola, Mr. Desdentado.
He estado echándole un vistazo a este lugar y, de momento, ha levantado mi interés y ha suscitado algunos interrogantes que ya iré desvelándole poco a poco.
Con respecto a este post sobre las galletas maría, sólo quería destacar la importancia de la transmisión oral de la cultura entre generaciones. La historia de la humanidad es sólo, quizás, una enorme acumulación de leyendas urbanas y rumores infundados.
Saludos.
Me pasaré de vez en cuando por aquí.
Nos vemos en el curso.
¡A por el Goya! Jeje.
Chao!