¡El croquetalismo ha llegado!

Las obligaciones que adquirí para con ponunacroquetaentuvida en el año 2008, el viernes llegaron a su fin. Por lo tanto me voy de vacaciones hasta que los niños vuelvan a acudir a sus clases. Como ellos, volveré a sentarme en el pupitre y a esperar que no me tenga que pegar nadie ninguna colleja. Y que no me quiten el bocadillo en el recreo.
Ya sé que en este tiempo he hablado casi en exclusiva del ácido úrico y de las sustancias que nos gustaría que no fabricara nuestro cuerpo.
Pero pienso cambiar. Le voy a pedir al año nuevo que me inspire en temas bucólicos y amorosos y así podré hablar de una merienda de dos enamorados en el campo, sin tener que pensar en los escarabajos peloteros, ni en las hormigas rojas que muerden, subiendo por la espalda de la chica.
Cambiaré y seré mejor, y dejaré los temas tristes para empezar a derrochar alegría en cada uno de los textos, y así me subirán el sueldo mis jefes y podré ser más feliz durmiendo en una cama caliente con su colcha y sus cosas y así podré escribir historias más felices y entonces me subirán todavía más el sueldo y seré más feliz, y seré feliz de saber que estoy escribiendo cosas que hacen a las personas que las leen un poco más felices y así poder colaborar con un pequeño granito de arena a que la sociedad entera sea un poco mejor.
Pero a lo mejor no lo consigo, y sigo escribiendo cosas tristes que tienen que ver con cuartos de baño; y letrinas que son incapaces de tragar lo que sale de nuestro cuerpo; y de roña que invade las calles, que cobra vida y ataca a sus dueños que con tanto esfuerzo la han criado por todo su cuerpo. Ah, y también hablaré un poco, de croquetas.

Desdentado

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