¡El croquetalismo ha llegado!

DESCENDENCIA

Guardado en General

Paseaba el otro día por un parque cercano a casa, aprovechando los últimos rayos del sol tenue que nos había regalado un  día de invierno, pensando en lo que sucedería si se acabaran las tortas secretas en el mundo, cuando escuché una conversación que me sacó del estado de letargo en el que me encontraba.
Eran dos niñas pequeñas que estaban tranquilamente junto a un columpio, debatiendo. La primera decía “Primero te casas, te casas y cuando estás casada, un día, te sale el bebé.” A lo que la otra, sin pensarlo contestó “Bueno, cuando sea mayor ya veremos, si me sale un bebé, un huevo o qué.”
A simple vista, puede parecer una maquinación infantil en torno a un tema que es para ellos un completo desconocido, pero a mí me causó una inquietud suprema.
Es algo macabro pensar en que le puedes dar la forma que te plazca a la masa de croquetas que se cuece en el interior de una embarazada. Pero claro, igual que nos preguntan cuando somos pequeños acerca de la profesión que queremos tener cuando crezcamos, también podríamos tener la posibilidad de ir pensando desde que somos niños qué queremos que salga de nuestro vientre, ahora sí, una vez tengamos decidido lo que queremos, deberemos quererlo, aunque después sea un engorro.
Por ejemplo, podríamos elegir parir a una princesa de cuento de hadas, pero cuando empiece a decir que no puede dormir sin tener un dosel en su cama, tengamos claro que no podremos convencerla jamás de que en un piso de noventa metros no cabe. También podríamos querer tener un dragón de leyenda, pero claro, debemos saber que nos arañará las cortinas a la mínima de cambio.
Yo lo tuve claro desde el primer momento, cagaría media docena de hijos semanalmente para, como Neptuno en el cuadro de Goya, cometer un homicidio detrás de otro, aunque me llamaran caníbal.

Desdentado

Comentarios

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo