¡El croquetalismo ha llegado!

EN COCHE

Guardado en General

Me contaba mi hermana, no hace mucho, que había pasado el peor día de su vida. Justo cuando entraba en el coche para ir al trabajo, pasaba por su calle una manifestación de panaderos que se habían puesto en huelga. Y decidieron que era el lugar apropiado para parar a almorzar, puesto que llevaban recorriendo las calles desde que había empezado su jornada laboral.
El caso es que no hubo manera de disuadirlos para que le dejaran sacar el vehículo. Eran el grupo que llaman “Panaderos Radicales”, iban armados con barras de kilo y tortas secretas de la semana anterior. La policía los considera como “muy peligrosos”.
Ante tal contratiempo, mi hermana tuvo que ir andando al tajo, y casi llega tarde.
Escuché atónito la explicación, no ya porque las protestas estuvieran más o menos justificadas, sino porque trabaja a sólo dos calles de su casa y tardaría menos en llegar haciendo el camino de espaldas que cogiendo el coche.
Empecé a pensar en el dinero que le cuesta, mensualmente, a mi hermana ir al trabajo. Por mínimo que sea el gasto, lo tiene cuatro veces al día, cinco días a la semana, cuatro semanas al mes.
Si juntásemos ese dinero que gastamos inconscientemente a diario, al cabo del año nos haríamos con una pequeña fortuna que invertir en lo que nos diera la gana.
Entonces le hice una propuesta. Podría dejar el coche aparcado para ir al trabajo, y con la gasolina que se ahorrara, me comprometía a llevarla a probar las mejores croquetas de todos los rincones de España. Si no encontraba recompensa, me comprometía a llevarla a cosqueretas al trabajo durante un mes entero.
El beneficio sería total, puesto que todo el mundo sabe que andar un rato, ayuda a que mueva el intestino. Y mi hermana, desde siempre, sufre de estreñimiento.

Desdentado

Comentarios

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo