¡El croquetalismo ha llegado!

Pero, de golpe y porrazo, un día, mientras hacía tiempo para la hora de comer, hubo un cambio radical. Lo que hasta ese momento había sido placer y alegría, se tornó, de repente, en algo oscuro y tenebroso.
Aquellos pensamientos, que me habían hecho flotar por encima del bien y del mal durante todo ese tiempo con sus florituras y adornos, pasaron a ser crueles y agresivos.
Empecé a pensar que se perdía para siempre la receta original de las croquetas y que sólo podríamos conseguir croquetas congeladas.
Imaginaba que todas las bechameles del mundo quedaban caldosas y no había manera de juntarlas para dar la, tan preciada, forma redondeada. Y se me venían a la mente imágenes de cocineros espolvoreando nuez moscada por doquier en la masa, vapuleando sin compasión el sabor original del preciado alimento.
Pensaba en enajenaciones generalizadas en las que todo el mundo olvidaba las croquetas y las albóndigas se hacían con el poder en el mundo del tapeo, siendo yo el único ser humano que las recordaba. Entonces comenzaba a luchar contra viento y marea para tratar de devolver a la memoria colectiva este histórico alimento. Pero todos me daban la espalda y me consideraban un alucinado. Entonces, como terapia, me obligaban a comer tapas y tapas de albóndigas repitiendo, “la única y verdadera reina a la hora del aperitivo es la albóndiga”. Era terrible.
Últimamente he comenzado incluso a soñar con todo este tipo de situaciones. Me despierto a media noche empapado en sudor y pensando que el aceite nunca llega a estar lo suficientemente caliente como para freír una croqueta.
Pero anoche llegué a la cúspide, llegué a temer incluso por mi propia vida. Soñé que, siendo un incomprendido, me aislaba en casa y me tumbaba en el sofá, cuando me quise dar cuenta, me había convertido en una croqueta, entonces llegaban a casa todos y cada uno de mis conocidos y viendo que yo no estaba, decidían hacer tiempo repartiéndose todo mi ser. Y, mientras me comían, se repetían los unos a los otros que a esa croqueta le faltaba nuez moscada.

Desdentado

Comentarios

2 comentarios en “CROQUETALISMO (II)”

  1. beduino dice

    Genial.

    Escrito el 26 Febrero 2009 a las 22:03 h.
  2. Una croqueta sin nuez moscada dice

    Buenísimo!

    Escrito el 2 Marzo 2009 a las 12:09 h.

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo