Mar
23
Soy lento y lo he sido desde que tengo uso de razón. Siempre quedaba en el vagón de cola en las carreras del colegio y se me escapaba el autobús cuando iba con el tiempo justo para cogerlo.
En las cenas de empresa, siempre tengo que comerme el último montadito en dos bocados porque se me llevan los platos para poner los postres escogidos, total para colocar dos trozos de melocotón en almíbar y un flan a repartir entre cuatro.
El caso es que el ser lento, me permite pensar acerca de las cosas que voy haciendo al mismo tiempo que las hago. Situación que no le ocurre a la mayoría de las personas porque mientras están haciendo una cosa ya están pensando en la siguiente, y eso es debido a que tardan poco tiempo en hacerlas.
En el lugar que más me ha ocurrido aquello de pensar en lo que estaba haciendo mientras ocurría, fue en el trabajo que estuve llevando a cabo siete veranos seguidos. Lo único que hacía durante todo el día, era recoger las hojas y pequeños insectos que iban cayendo en la piscina de un tío de mi padre que se lo podía permitir.
Pensaba en llevar a cabo un sistema de recogida acuática que fuera más rápido que tenerme a mí todo el día dando vueltas a la piscina, y claro, embelesado, se me escapaban, de la pala con malla que usaba de recogedor, todos los bichos que llevaba cazados. Con lo que me tocaba comenzar de nuevo haciendo, una vez más, el trabajo que ya había hecho.
Menos mal que mi tía se apiadaba de su sobrino medio tonto, y recompensaba las largas horas bajo el sol con un platito de croquetas de vez en cuando.
Desdentado




En contraposición a este artículo de interesantes cavilaciones he de decirte que rapidamente se puede ser lento, pero que poco a poco puedes ir más deprisa.
Todavía me pregunto como es posible que ahora necesitemos tener un lava-lavavajillas que como es natural es un producto “calgonil”. Hasta donde coj…nes nos conduce la necesidad, la necesidad de cubrir nuestros miedos por mil polizas de seguros, que al final lo que año tras año te aseguran es que te van a pasar el recibo por un poco más que el año anterior.
Asi nos hacen sentirnos croqueta.
Croquetón.
Porque su genesis es el que es.
La necesidad de gastar lo que sobra de otros platos, la necesidad de no tirar nada, de reutilizar otra comida, de rebozarla y darle una imagen más chick.
Ahora las croquetas no se hacen para no tirar comida. Se hacen porque sí.
Y todavía son más chick.
Que aproveche.
Buko.