Abr
21
Son muchos los que se preguntan acerca de las causas terribles que puedan haber llevado a esta santa casa a permanecer pausada durante largos días, la mayoría pertenecen a la agrupación de Amas de Casa y a la Escuela de Cocina. Los de Correveydile andan siempre liados con unas cosas y otras y de eso ni se preocupan.
Lo cierto es que, estas asociaciones, han visto peligrar la insigne tarea con que fue concebido este proyecto y, claro, sufren.
Al final, decidieron preguntarme sobre lo que estaba pasando. Yo tenía preparada una excusa perfecta que versaba en torno a un amor apasionado, con una mujer madura a la que le había tocado el sueldo Nescafé, rematado con las mejores croquetas del país bañadas con champán en la suite de cierto hotel de la Costa Brava.
Pero claro, eso no se lo creyó nadie. Yo por mi parte, contando con la posibilidad de que no me creyeran, tenía preparado un contraataque con el que dejar boquiabiertos a mis superiores. Les llevé una hoja enterita llena de los pasatiempos más desternillantes que jamás se hayan escrito. Había crucigramas, sopas de letras y hasta un autodefinido con la foto de un bol lleno de bechamel en el centro. Además de unos jeroglíficos buenísimos. Había uno en el que salía una rana croando y el cuerpo tenía forma de raqueta; la pregunta era ¿tomaste aperitivo? Tenía otro, que era en inglés, y salía un hombre señalándose el reloj marcando las doce en punto, y claro la respuesta era: o’clock-está.
Pero nada de esto interesó a las AMASA, lo único que querían era que pidiera disculpas públicamente y que contara la verdad.
Y aquí está.
Siento de veras lo sucedido, pero si he dejado de cumplir con mis obligaciones como benefactor de la croqueta y altavoz de sus bondades, ha sido por causa mayor y siempre en contra de mi voluntad. Lo que ocurrió fue que en la clase del colegio del hijo de un amigo (al que no nombraré para no deshonrarlo) salían de excursión a visitar una planta potabilizadora de agua. Para que fuese más llevadero, pidieron padres voluntarios como acompañantes de los niños y maestros. Mi amigo, que ese día tenía el turno de noche, no tuvo más remedio que ir, y yo que cuando no está él, bebo sólo, decidí que tal vez sería mejor ir a la excursión que pasar el día en el bar.
Cuando quisimos llegar al dichoso sitio, eran más de las once de la mañana, los niños habían almorzado y los maestros se tomaron un carajillo que llevaban preparado en un termo. Y mi amigo y yo, que a esas horas hemos almorzado y después del carajillo nos hemos tomado ya dos piedras de orujo, estábamos pasando la mano por la pared. No teníamos absolutamente nada que echarnos al gaznate, y claro, nuestra desesperación se había convertido en algo fisiológico. Así que conforme entramos a la planta potabilizadora y sin nada mejor que tomar, nos arrimamos cada uno a una especie de fuente que había junto a un pasillo. Con tan mala suerte que era el agua que entraba a la planta directamente de una vaquería.
La consecuencia ha sido pasar casi un mes levantándome de la cama exclusivamente para ir al water, y a veces ni eso.
Desdentado




Tratándose de su graciosa croquetidad, haremos la vista gorda frente a tamaña demora en la entrega de sus rebozadas andanzas y aceptaremos sus disculpas, esperando su salud se halle del todo restituída.
No crea con ello que nos olvidamos de su deuda para con nosotras, así que ya sabe: crujientitas y sobre todo con la cantidad justa de sal, que nuestra tensión ha vivido mejores días
Colectivo AMASA
No mientas bellaco, seguro que has estado de parranda con tu pandilla pascuera, tomando toña con cerveza y mojando croquetas en chocolate.
De una forma o de otra, me alegra volver a leerte.