Abr
22
Hoy, de nuevo, tras algunos intentos fallidos, tengo un plan para hacerme con el control sobre el mundo entero. Cuando lo ponga en marcha, dominaré continentes enteros, con sus valles y montañas, llanuras extensas y cálidas playas.
Y sobre todo, reinaré entre los dueños de los bares, tendré una mesa reservada para cada domingo del año y amenazaré a los cocineros para que tengan las croquetas siempre en su punto de crujibilidad.
Y lo mejor de todo es que me va a salir gratis. Es un error pensar que para conquistar el mundo hace falta tener la última tecnología o grandes armamentos, es todo mucho más sencillo. Únicamente hay que tener paciencia y capacidad de observación.
De lo único que se trata es de dar miedo. Si consigues que todo el mundo te tenga miedo, acabarás sometiéndolos.
Ya sé que esta técnica la han usado los matones en el colegio durante toda la vida, pero ellos no han llegado a explotarla a un nivel superior. Se trata de dar miedo a todos en todo momento, desde el insecto más insignificante hasta el presidente del gobierno de cualquier país que se ponga por delante.
Pero claro, no te puedes tirar a lo loco a dar miedo por ahí a unos y a otros, necesitas seguir cierto protocolo, para que el proceso siga su curso.
Para que esto sea lo más coherente posible, aparte de unas pruebas que hice en el parque con unos niños y unas arañas, lo que estoy haciendo es pensar en todos los seres vivientes y buscar aquello que les da miedo. Y de momento la cosa no va mal, tengo claro que a los elefantes les asustan los ratones, y que a las mamás de los niños de primera comunión, les asustan sobremanera las manchas en los trajes de marinero.
Sigo, y seguiré investigando sobre el tema, hasta que el mundo entero sea una croqueta.
Desdentado




