¡El croquetalismo ha llegado!

TORMENTA

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Anoche hubo tormenta, cuando me asomé a la ventana, bajaba por la calzada un río que desembocaba en el sumidero que hay en la esquina de mi calle.
Estuve pensando sobre esto durante un rato, y llegué a la conclusión de que hay muchas cosas que se pierden cuando pasa el agua. Por ejemplo se pierden los montones de arena que hay en las obras, que se reparten por las calles haciendo imposible el volver a amontonarla. También se pierden, con las chorreras, las pintadas juveniles, hechas con las tizas robadas en el colegio de, Saray x Jonhatan y cosas por el estilo.
El agua se lleva, además, muchas marcas que nos resultan más difíciles de adivinar a los humanos. Pensé que la tormenta borraría también las marcas que dejan los perros con su orín en cada esquina para hacerse fuertes en su territorio. Se me ocurrió que, tal vez, con cada temporal, el tablero de juego se quedaba en blanco para los perros y todos volvían a tener las mismas oportunidades de marcar su territorio y hacerse con el dominio de su barrio.
Mis imaginaciones, a partir de este momento, entraron en terreno cenagoso. Comencé a pensar en lo que pasaría si, cada vez que lloviera, perdiéramos el status que teníamos hasta el momento.
Entonces, cada vez que el hombre del tiempo anunciara borrasca, andaríamos pensando en lo que nos gustaría ser al día siguiente. Claro, todas las vidas seguirían estando allí, pero la persona que las vive sería distinta cada vez.
Entonces, la gente que no cambiaría la vida que tiene por nada del mundo, se especializaría para poder defenderla de aquellos usurpadores que quisieran quitársela. Y aquellos que no andan contentos con lo que tienen, pasarían entrenando todo el año para, al menos en los meses de verano, poder ostentar el cargo de funcionario.
Os podrá parecer una tontería, pero si, por alguna casualidad, esto empezara a ocurrir, tengo claro quién trataría de ser. Buscaría por todos los medios la manera de hacerme con la vida de mi vecino de en frente. Él, todos los días del año, haga el tiempo que haga, pasa el mediodía sentado en la barra del bar con una caña y una ración de croquetas.

Desdentado

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