Abr
28
He respetado durante toda mi vida los usos y costumbres tradicionales y en la medida de lo posible trato de conservarlos. Pero hoy se han caído todos los principios por la alcantarilla. Y es que he empezado a dudar del refranero.
Puede ser que el que se arrime a un buen árbol, le cobije una buena sombra, y que en el mes de abril haya mil lluvias, pero he descubierto que hay un dicho popular que no es cierto. Una pena.
Y ahora, claro, con esta información en mi poder, me siento en la obligación de sacarla a la luz, este tema debe ser conocido y debatido en los círculos que sea necesario. Incluso, pienso que deberíamos hacer un referéndum para decidir si seguimos confiando en nuestra dudosa historia o bien hacemos borrón y cuenta nueva y empezamos a inventar de nuevo todo lo que estaba tradicionalmente establecido.
Y es que, aunque me duela, el hombre no es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
El descubrimiento de esta verdad nació, como sucede en la mayoría de los casos, de manera fortuita. El sábado me levanté de la siesta empapado en sudor, no es que hubiera estado soñando, sino que entre la subida de las temperaturas y la docena y media de croquetas que me había metido entre pecho y espalda, no hubiera sido necesario taparme con la manta. Ante este hecho y aún a riesgo de constiparme, abrí la ventana del comedor. Al poco, estando yo de nuevo tumbado, aturdido por las cervezas que acompañaron a las croquetas en el aperitivo, entró una mosca en casa. La verdad es que su presencia no me molestó, es más, me resultó graciosa su visita, era la primera que entraba este año. El problema llegó cuando quiso salir. Tenía un gajo entero de la ventana libre de obstáculos para salir a su antojo, pero ella decidió con obstinación que debía salir por el otro, craso error.
Estuve tratando de convencerla verbalmente, pero ella hacía oídos sordos a todos mis consejos. Al final tuve que levantarme y osearla con un periódico hasta que cayó de la burra y salió por la parte que estaba abierta.
Pues bien, en menos de dos minutos había, de nuevo, una mosca dentro de casa intentando salir por la parte cerrada de la ventana. Me acerqué a observarla y juraría que era la misma.
Ahora sólo quedan dos opciones, excluir a los invertebrados del reino animal, o empezar a incluir excepciones a los refranes.
Desdentado



