May
27
Pasé durante algún tiempo por delante de una obra que construían cerca de mi casa. Y siempre que pasaba, había un vecino, jubilado el hombre, observando el trabajo de los obreros.
Cuando terminaron los albañiles, vino una cuadrilla de escayolistas para realizar unos adornos y una balaustrada en el balcón.
Un día que pasé, andaba discutiendo el vecino con uno de los escayolistas. No presté mucha atención a lo que hablaban, pero se les veía alterados.
A partir de aquél día, no volví a ver al hombre frente a la obra.
No había pasado una semana desde que terminaron la casa, cuando empezó a desconcharse el balcón.
Nunca vi la cara del hombre al enterarse, pero tengo claro que es la misma que pongo yo cuando me como una croqueta. Satisfacción.
Desdentado



