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DISLALIA II
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Algo parecido a lo que me pasa con los lugares que nadie debe perderse, me ocurre también con las personas.
Sobre todo me pasa con los artistas, con los músicos, actores, pintores, directores de cine, con los escritores, con los rapsodas, los grafiteros y los que hacen de la cocina un arte.
Hay varios personajes en cada categoría que me llaman poderosamente la atención, incluso de los que me considero fan. Y no resulta fácil encontrar un punto en común que los defina a todos.
Tal vez, si el tono de nuestra piel fuera variando de color conforme vamos tomando unas decisiones u otras a lo largo de nuestra vida, y por tanto decidimos escoger uno de los múltiples caminos que se nos presentan, me reitero, tal vez, todas estas personas estarían dentro de la misma gama cromática. O si fueramos capaces de colorear a las personas con la mirada según qué sentimientos hayamos tenido cuando los evocamos, serían todos verdes.
Pero de momento, eso, a mi no me ha pasado, por lo que he tenido que buscar algún dato objetivo que lo cumplan todos.
Durante mucho tiempo pensé que la característica que les unía era que todos padecían sobrepeso. Tenía ciertas dudas con algunos de ellos, puesto que estaban en el límite entre el sobrepeso y la obesidad. Pero procuré hacer la vista gorda para poder almacenarlos en mi cerebro conjuntamente.
El caso es que llegó un día en que aquello llegó a su fin. No sé por qué extraña razón, varios de aquellos seres se pusieron de acuerdo para tratar de adelgazar y así, llevar un estilo de vida más saludable. Dejaron de cometer excesos y de comer croquetas y así pretendieron lograr una figura estilizada que daría al traste con mis esquemas mentales.
Aunque los resultados fueron dispares, alguno que otro logró dejar de una vez su estatus de obeso para pasar a ser una persona equilibrada, en lo que al peso se refiere, por lo que tendría que destruir esta categoría y encontrar otro punto en el que todos coincidieran.
Después de devanarme los sesos durante largos días, encontré el común denominador de todas estas célebres personas.
Era algo evidente, pero que tan solo después de haber visto todos los videos a los que tenía acceso de cada uno logré averiguar.
A pesar de ser personajes dedicados al mundo del espectáculo y la farándula, todos ellos tenían dificultades a la hora de pronunciar algunas palabras. Padecían dislalia.
No sé qué es más raro, que haya gente que tiene problemas con la dicción dedicándose a ser orador, o que todos los oradores (además de otros artistas) que realmente me emocionan tengan problemas de dicción.
Desdentado



