¡El croquetalismo ha llegado!

CAFÉ CON LECHE

Guardado en General

Estos últimos días los he pasado bastante ilusionado. Después de casi quince años he vuelto a entablar conversación con una mujer, que además es interesante.
Todo empezó hace unos días. El bar donde suelo ir a desayunar estaba cerrado por no sé qué motivo, así que, entre las opciones que se me presentaban, escogí un bar que hay un poco más abajo con un gran ventanal. Así si alguien se había adueñado ya del periódico, podría entretenerme viendo pasar a la gente que se disponía a entrar a trabajar.
Me coloqué en la barra, junto al ventanal, pedí el café y la tostada, como de costumbre y empecé a escrutar todas las mesas en busca del diario. Tras recorrer la mitad de la cafetería, aproximadamente, encontré a una mujer tras las hojas del periódico.
Por suerte, acabó de leer enseguida, momento que aproveché para acercarme cual gacela y, muy educadamente, pedirle el diario. Su respuesta, contrariamente a lo que yo esperaba fue, “usted no será Desdentado”.
Mi sangré se heló inmediatamente. Era la segunda o tercera vez que entraba al establecimiento y jamás había pronunciado ni siquiera mi nombre, y esta mujer, a la que aparentemente no conocía de nada, me tenía fichado.
Era un poco mayor que yo, llevaba gafas de diseño y tenía el pelo corto. No, no era la mujer del kiosko ni la dueña de ningún bar que frecuentara.
Ante mi asombro, decidió continuar hablando, me dijo “soy Maribel, del instituto, la profesora de historia del arte”.
Entonces caí en la cuenta, era la sustituta de un carcamal que andaba todo el día hablando de columnas y esculturas. Llegó a mitad de curso porque a este hombre le dio algo al corazón y decidió quedarse en casa y seguir estudiando.
Ella estaba recién licenciada y llegó como un terremoto al instituto, la clase, a partir del segundo día, tuvo más afluencia que en los tres cursos anteriores juntos.
Los alumnos la comparábamos con las diosas de mármol que andábamos estudiando y le preguntábamos por todos los detalles, que después iríamos incorporando a nuestra imagen mental.
Tras el primer shock, me propuso que me sentara a su lado, acción que realicé de inmediato, y estuvimos charlando sobre los años que convivimos en el instituto y de cómo han cambiado las cosas y todo ese tipo de nimiedades.
Al día siguiente, en lugar de ir al bar de costumbre, decidí volver a pasar por allí. Y, efectivamente, allí estaba ella, con el periódico en la mano pero el café con leche completamente vacío. Supe que me estaba esperando.
Me acerqué a su mesa y volví a pedir el periódico. Después de tres cuartos de hora sin parar de hablar ni un solo segundo, pensé que ya era demasiado. Puse una excusa y me marché a casa.
Así han pasado dos semanas, haciendo como que nos encontramos, con el pretexto del periódico, con un café con leche y media tostada.
Ayer me dije que sería mi día, me levanté bastante más temprano que de costumbre y me puse a preparar lo que sería la puntilla para que esto dejara de ser únicamente de desayunos y llegara, al menos, hasta el aperitivo. Preparé una docena y media de croquetas y las bajé a la cafetería en un tupper.
Cuando llegué era todavía pronto, me senté en la mesa en la que solía encontrarla y pedí lo de siempre. Al poco llegó ella, traía una sonrisa de oreja a oreja y se la notaba feliz.
Se sentó a mi lado y me contó que se había levantado muy animada, andaba contenta de lo bien que nos entendíamos, y eso merecía una celebración.
Se me erizaron todos los pelos del cuerpo, no sabía a qué tipo de celebración hacía referencia, pero la cosa pintaba bien.
Acto seguido le dijo a la camarera “hoy es un día especial, en lugar de mantequilla, me vas a poner en la tostada ajo restregado.”
Y yo por ahí no paso. Aquí se acabaron nuestros encuentros.
De las croquetas ya di yo buena cuenta, y en el bar, no dejé que Maribel siguiera contando sus pareceres, me marché inmediatamente.
Nunca he estado dispuesto, y ahora mucho menos, a mantener una relación con una persona que celebre las cosas con tostadas de ajo.

Desdentado

Comentarios

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo