¡El croquetalismo ha llegado!

Es domingo por la mañana, el halo de resaca invade todo lo que se puede ver hasta el horizonte. En el recinto de la estación de tren, al cruzar las vías, entre dos edificios decrépitos que se están cayendo a pedazos hay un hombre.
Está situado justo en el centro de del espacio que separa las dos naves girado hacia las vías y el resto de edificios que componen la estación , al frente se le presenta fría, adormecida la ciudad.
Permanece quieto, inmóvil, quizás hipnotizado por el paso de un tren que no parará aquí, y tal vez no pare hasta que el día se despierte del todo.
Es un hombre de mediana edad que no es aficionado a salir al monte a pasear ni dispone de un chalet en el que cultivar tomates o berenjenas. Tal vez no tenga ninguna afición en la que ocupar sus horas de ocio durante el fin de semana, y es por eso que los domingos por la mañana los dedica a pasear a sus perros lanudos por las cercanías de su casa.
Tiene dos perros prácticamente iguales, vistos desde una distancia prudencial nadie sería capaz de diferenciarlos, tienen las orejas grandes y el pelaje muy denso, como si se hubieran colocado el abrigo de una mujer mayor que se dispone a ir al teatro. No son muy delgados ni muy gruesos y tienen una proporción perfecta entre sus patas y el resto del cuerpo, lo único que tal vez no esté bien enmarcado dentro del conjunto sea el hocico, tal vez excesivamente pronunciado.Son marrones con tonos cobrizos, el tono perfecto para su anatomía.Los perros permanecen ajenos al paso del tren, están vueltos hacia el otro lado, mirando el horizonte poblado de montañas y soñando con poder correr hasta caer rendidos entre pinos y carrascas. En su rostro se puede apreciar que anhelan la libertad con la misma ambición que cualquiera de nosotros anhela las croquetas del aperitivo. Pero deben obediencia a su amo y permanecen imperturbables ante los hechos que fascinan a su dueño, a la espera de que por lo menos, cuando acabe de pasar el tren suelte sus correas y puedan estirar las piernas entre piedras y hormigón.

Desdentado

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