Abr
19
Hoy he estrenado unos tirantes. No lo he hecho por nada en especial, los tenía comprados desde hace al menos dos meses, pero no había reparado en que los podía estrenar en cualquier momento. Estaba esperando la fecha oportuna, una ocasión realmente especial para lucirlos con todo el respeto que unos tirantes nuevos se merecen.
Pero viendo que no llegaba el momento, y que probablemente nunca llegaría, porque todavía no he sido invitado a la ceremonia de los Oscars, ni creo que lo hagan, ni he pisado jamás un palacio real ni he ido a la caza del zorro con los nobles ingleses. Así que me he dado cuenta de que los podía estrenar en cualquier momento y ha sido hoy.
He tenido una sensación extraña. Llevarlos ha sido como un pequeño engaño, como guardar un secreto que nadie más sabe, como comerse una croqueta mientras las preparas, antes de sacarlas a la mesa.
Los pantalones estaban colocados en su sitio como por arte de magia, como por ensoñación, y yo era el único que sabía lo que ahí estaba ocurriendo. He acudido al bar de costumbre para tomar el aperitivo de costumbre y cuando iba a subirme el pantalón, antes de sentarme, como de costumbre, todos los parroquianos se han dado cuenta de que ya estaban donde tenían que estar.
Cosas que pasan.
Desdentado




He llegado aquí desde un enlace de una pagina de percusion, que extraño, no? Pero mira, que me gusta como escribes y te pongo ya mismito en favoritos…
Un saludo!
P.D. Mis croquetas preferidas, las de bacalao.
gracias
Desdentado