¡El croquetalismo ha llegado!

PROFESIONES

Guardado en General

Ultimamente estoy hecho un lío. Me ronda en la cabeza un tema que debería haber liquidado hace mucho tiempo, pero lo he ido dejando correr todo lo que he podido. Ahora me ha atrapado y no encuentro la manera de escapar de sus fauces si no es enfrentándolo de cara.
Ya he contado en ocasiones anteriores que en mi vida todo ha venido rodado. Jamás he tenido que tomar una decisión de futuro, sino que simplemente dejando que pasara el tiempo, me llegaban las propuestas y lo único que tenía que hacer era estar atento para poder recogerlas.
Así, casi sin darme cuenta, llegaron hasta mi una casa en la que vivir, una vecina a la que mirar mientras se ducha, un perro y un bar de costumbre donde acudir a por una cerveza fresca con sus correspondientes croquetas.
Aunque pueda parecer que la mía ha sido hasta el momento una vida idílica en la que no he tenido que preocuparme por nada, que es la verdad, esto también tiene sus consecuencias.
Como todo me vino dado desde bien pequeño, nunca tuve que pensar en qué sería de mayor. Nunca soñé con ser pintor de brocha gorda o camarero o policía nacional, como sueñan todos los niños y eso me está pasando factura ahora.
Llegué a ser escritor, como siempre en mi vida, por casualidad. Andaba necesitado de trabajo y se presentó la oportunidad de elaborar las cartas de un nuevo restaurante que se abría en mi pueblo. En el restaurante sólo sabían cocinar patatas pero sabían que para triunfar en la hostelería deberían hacer creer a los clientes que dominaban el arte culinario de cabo a rabo. Y para conseguirlo necesitaban a un creativo literario que cada día pusiera en la pizarra que había en su puerta, con una letra cuidada y atractiva, un menú que invitara a pasar dentro. Ese era yo.
Así fue como empecé y así continúo, con unos honorarios que ya no dan ni para comprar limpiacristales, y como siga así, el polvo acumulado en mi ventana terminará tapando por completo la ducha de mi vecina.
Por todo esto, me encuentro sin un duro en el bolsillo y buscando todavía a lo que me gustaría dedicarme cuando sea mayor. Pero claro, ahora el abanico es mucho más reducido, con las dioptrías que tengo, no me aceptarán como piloto de avión y con mi edad estaría feo pedir trabajo como mozo en la tienda de ultramarinos de mi barrio. Me he encontrado que los mejores trabajos jamás podré realizarlos.
Me he dado de bruces con la cruda realidad.

Desdentado

Comentarios

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo