¡El croquetalismo ha llegado!

DIETA

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Aunque he renegado durante toda mi vida, al final he terminado por sucumbir a las presiones sociales y me he puesto a dieta.
No es que me molestara mi aspecto físico ni que me convenza ninguno de los anuncios sobre productos que te dejan hecho un figurín. Es que quería probar.
He decidido ponerme a prueba para saber si soy capaz de seguir un régimen, de proponerme una serie de alimentos al día y no salirme de lo estipulado.
Y la verdad es que la cosa funciona, he empezado a comer croquetas de acelgas y ensaladas sin aliñar y estoy reduciendo notablemente mi peso, aunque no sé si va a resultar realmente eficiente.
Estoy adelgazando, pero por partes. En los días que llevo controlando lo que como he perdido dos kilos, pero la única parte de mi cuerpo que se ha reducido es la pierna derecha. De momento la diferencia no es excesiva, aunque yo, cada vez que me desnudo, compruebo como se distancian más la una de la otra.
Al principio me hacía gracia esto de adelgazar por partes, pero ha llegado un punto en el que estoy empezando a preocuparme. En lo primero que he pensado es en la talla de pantalón; con mi porte, de natural desgarbado, ya suelo llevar el pantalón caído por un lado, pues solo me falta tener una pierna el doble de gorda que la otra para que resulte tarea imposible llevar la prenda en su sitio.
Dándole vueltas a esto ha sido cuando ha sobrevenido la siguiente preocupación, bastante más seria que la primera. No sé cuando va a dejar de adelgazar esa pierna y el menguado de la misma. Si ocurre en breve no habrá pasado nada realmente, adelgazará la otra pierna, o un brazo o la barriga y, al final, todo se compensará, pero si continúa como hasta ahora, ¿terminará por desaparecer?
Me he dado una semana de plazo, si no cambia la cosa no tendré más remedio que volver a las croquetas de cocido y la cerveza en el bar. En fin.

Desdentado

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