¡El croquetalismo ha llegado!

Por fin, después de media vida, he encontrado el camino que me va a guiar a la felicidad absoluta, a llevar una vida completa, a sentirme realizado en todos los ámbitos.
Me ha costado años de desvelos y de incertidumbre, años en los que le preguntaba a cada croqueta si sería capaz de elegir la dirección correcta en la siguiente encrucijada, si dominaría mi destino, si alcanzaría, al fin, la paz interior.
Y la respuesta ha llegado, como siempre, al dejar de buscar, al resignarme a continuar incompleto el resto de los días, al dejar de atormentarme.
A decir verdad, hace algún tiempo hice avances significativos. Llevo más de tres meses en los que, cada vez que pongo una lavadora, me obligo a recoger la mesa y fregar los cacharros amontonados en la pila de la cocina; los que soy capaz de fregar en el reducido tiempo que necesita la lavadora para blanquear la ropa sucia.
Con esta pequeña treta, además de cubrir las necesidades básicas de menaje, limpiaba también mi conciencia por tener la casa hecha un asco.
Después de este tiempo he descubierto lo que siempre había estado delante de mis narices, he dado con la respuesta definitiva al desorden reinante en mi vida, o por menos al reinante en mi casa.
La estrategia es, una vez interiorizada la limpieza cada vez que la lavadora gira, poner en cada colada como máximo tres calzoncillos, con lo que, cada dos por tres, tengo que poner lavadoras.
Con la de tiempo que voy a tener, me estoy planteando hasta limpiar el extractor.

Desdentado

Comentarios

Deja tu comentario




Cerrar
Enviar por Correo