¡El croquetalismo ha llegado!

LA CENA I

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Tuve, el fin de semana, una de esas comidas insufribles de antiguos compañeros de la universidad. Esas en las que todos muestran su cara más amable para tratar de hacer creer a los demás que su vida es la que gira más engrasada, la que tiene los engranajes mejor ensamblados y, por supuesto, en la que los pequeños problemas del día a día son solo un aliciente para hacerla más interesante, puesto que se solucionan prácticamente solos.
En realidad acudo a estas cenas periódicas (“para que no se pierda la relación, que lo pasamos tan bien aquellos años todos juntos…”) para tratar de descubrir en qué lugares se va descascarillando la pintura con la que han cubierto su rostro cansado de los dolores de barriga de sus hijos y de las comidas de los domingos con sus suegros.
Fuimos a comer al chalet, recién construido, de una compañera que decidió hipotecar su carrera profesional para poder dedicarse por entero a la crianza de sus hijos y a cuidar con esmero de su casa. Todo estaba impoluto, los colores combinaban a la perfección, sus hijos mantuvieron la ropa limpia durante toda la mañana e incluso su marido, un heredero que nos odiaba profundamente, estuvo correcto en el trato y abrió un par de botellas de vino de la bodega que reservaba para las ocasiones.
Pero al llegar a los postres descubrir el lado oculto y, por ende, el lugar en el que regocijarme de las carencias ajenas no fue difícil.
Después de haber elaborado con sumo esmero cuatro platos de aperitivo, un redondo de ternera con tres salsas y un sorbete de mandarina, para el postre había comprado una tarta de una confitería cercana a su casa.
Lo más significativo es que, sin que nadie dijera nada, comenzó a justificarse diciendo que era la mejor tarta que había probado en mucho tiempo y que la confitería tenía muchísima reputación.
De inmediato un negocio con el que hacerme rico de una vez por todas me vino a la cabeza. Lo mismo tengo que dejar de dedicarme a las croquetas.

Desdentado

Comentarios

Un comentario en “LA CENA I”

  1. Lucero dice

    Nunca.

    Escrito el 24 Noviembre 2011 a las 0:25 h.

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